La Dimetilformamida, conocida como DMF, es un componente que consta de átomos de Carbono (C), Hidrógeno (H), Nitrógeno (N) y Oxígeno (O) organizados como C₃H₇NO. Como su nombre lo indica, el DMF contiene un grupo formilo (HCO-) unido al nitrógeno, el cual a su vez está conectado a dos grupos metilo (CH₃). El grupo carbonilo (C=O) lo hace polar y la basicidad del DMF se debe al par de electrones no compartidos en el átomo de nitrógeno. Debido a sus propiedades químicas únicas, el DMF puede interactuar con una gran variedad de sustancias mediante diversas fuerzas intermoleculares, otorgándole la capacidad de ser útil como solvente y reactivo para diferentes procesos químicos e industrias.