Cuando se utilizan correctamente, los cristales de mentol son relativamente seguros. Se permiten bajas concentraciones de mentol en alimentos, cosméticos e incluso productos farmacéuticos. Sin embargo, puede ocurrir irritación de la piel y los ojos por contacto directo con cristales de mentol de alta concentración. Además, la inhalación de grandes cantidades de vapor de mentol puede causar molestias respiratorias. El consumo excesivo puede provocar problemas gastrointestinales. Las personas notablemente sensibles, como los niños, requieren especial cuidado en las formulaciones. Los límites de seguridad para la concentración de mentol en diversas aplicaciones son controlados por organismos reguladores para garantizar la seguridad, y el riesgo de exposición solo es posible con un manejo y almacenamiento inadecuados.